Todas las mañanas,todos los días son iguales; uno tras otro, hora tras hora, con algún predecible cambio en el transcurso del sol por el cielo, y sin ninguna sorpresa que atender antes del ocaso.
La vida ya no es emocionante, ya no hay castillos de burbujas, ni visiones hermosas al juntar los párpados antes del amanecer, todo lo que queda son ruinas que me aterra levantar por miedo a un nuevo derrumbe.
Ya no hay nada verdaderamente puro por lo que arriesgarse, ya no hay lágrimas que derramar y mucho menos un pasado que añorar, no hay besos que desear, ni caricias clandestinas, ya no hay pasión; solo queda lujuria donde debería haber ternura, las cosas ya no son iguales, las cosas ya no son lo mismo.
Ya han pasado casi 4 años desde que escupí mi infancia y casi 4 años desde que le dije que no a mi boleto al cielo y aun así "todos los años reparo el auto pero no consigo reparar nada".
A pesar de todo la vida me ha tratado bien, pero también a pesar de eso necesito un año para perdonarme y para aceptarme, para mirarme al espejo sin odiar al tipo que aparece reflejado en mis ojos.
Tengo miedo del porvenir, pero también me emociona saber que no todo está rotundamente perdido.
Es momento de volver a crecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario