Estoy harto de que cada vez que recuerdo un sueño son solo pesadillas, no puedo conseguir recordar un sueño sin que sea una visión apocalíptica de mi vida.
Hacen ya dos noches desde que soñé que la vida cruzaba nuestros caminos,pero que ahora nada te ataba para amarme tanto como yo a ti, que ya no existían excusas para negar que nuestro lazo es un amor que sofocaría el infierno con su calor,pero entre tanta felicidad me esforcé por darte lo mejor y por esmerarme tanto en eso no me percaté que desde las sombras del pasado nos acechaban y nos preparaban una emboscada. Todo lo que recuerdo es que al ir caminando por la calle de pronto se formó un tiroteo en donde el blanco era yo y me alcanzaron dos balas en las costillas,pero tú te desvaneciste primero y yo te tomé,superando el dolor y el miedo te arrastré junto conmigo para ponernos a cubierto y cuando despertaste te pregunté si te habían herido y tu me dijiste que solo era un rasguño,pero yo insistí en que me dejaras revisar tu herida y vi la carne viva llorando sangre de tu ingle,la bala te había alcanzado en una vena y tu te morías lentamente en mis brazos mirándome a los ojos y diciéndome que me ibas a amar por siempre y que no me preocupara porque Dios me iba a dar el consuelo que me hiciera falta,me miraste a los ojos y me besaste y en ese momento me regalaste tu último aliento y me dejaste impotente sin poder haber hecho ni los más básico para salvar a mi más preciado Cirá de las manos frías y eternas de la lúgubre muerte y solo para retener tu último hálito me negaba a respirar,me negaba a desprenderme de lo último que tú habías querido obsequiarme y desperté por la desesperación de no tener aire; desperté entre un mar de lágrimas y sudor.
Ya he contado dos días desde ese sueño,pero sigo intranquilo porque supe a través de un sueño lo que es sentir cuando se pierde lo que realmente se ama con el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario